Hay imágenes que duelen. No porque sean difíciles de mirar, sino porque nos obligan a preguntarnos en qué momento dejamos de conmovernos frente al sufrimiento de un ser vivo.
Este fin de semana, integrantes del grupo Patitas al Rescate realizaron un desgarrador hallazgo en un camino cercano al cementerio de Santiago Temple. Allí encontraron el cuerpo sin vida de un perro. Pero lo que más conmocionó no fue únicamente su muerte.
El animal tenía sus patas atadas con alambre. Una escena que genera tristeza, indignación e impotencia. Una escena que jamás debería repetirse.

Tener una mascota es una responsabilidad, no un capricho
Un perro o un gato no son un regalo de Navidad. No son un juguete para entretener a un niño durante unas semanas, no son un objeto que se descarta cuando deja de ser «cómodo». No es obligación tener una mascota, nadie está obligado a asumir esa responsabilidad, por lo tanto si no somos capaces de comprometernos, mejor dejemos ese privilegio para otra persona.
Cuando una persona decide adoptar un animal, asume un compromiso que puede durar más de diez años. Un compromiso que implica alimentación, vacunas, atención veterinaria, paseos, tiempo, cariño y cuidados diarios.
Ellos dependen completamente de nosotros y, aunque nunca exijan nada, necesitan absolutamente todo. Porque para un perro, su familia es su mundo.
El abandono también es maltrato
Cada día es común ver perros callejeros y también perros que tienen dueños, caminando solos por las calles, buscando comida casa por casa, durmiendo al frío o esperando una caricia que muchas veces nunca llega. El abandono no siempre comienza cuando alguien deja un animal en una ruta. También empieza cuando deja de alimentarlo, cuando no lo vacuna, cuando no es llevado al veterinario. Cuando pasa días enteros solo. Cuando deja de importarle.
El maltrato animal tiene muchas formas, y todas deben preocuparnos.

No mirar para otro lado también es una forma de actuar
Desde Patitas al Rescate solicitaron la colaboración de toda la comunidad.
Si alguien reconoce al animal, conoce quién era su dueño o posee información que pueda ayudar a esclarecer lo ocurrido, piden que se comunique con ellos a través de su cuenta de Instagram con total tranquilidad. Nosotros decidimos no publicar la foto del animalito por cuestiones de ética periodística.
Conocer la verdad también es una forma de hacer justicia. Porque este caso, como tantos otros de abandono y violencia, no puede quedar en el olvido.
Una comunidad también se mide por cómo trata a sus animales
La empatía no distingue especies. Un pueblo solidario no solo cuida a sus vecinos. También protege a quienes no tienen voz para defenderse.
El maltrato animal no puede naturalizarse. No puede convertirse en una noticia más. No puede ser parte del paisaje cotidiano.
Cada acto de violencia comienza cuando alguien decide ser indiferente.
Y la indiferencia también deja heridas.

Si sabés algo, ayudá
Si conocés información sobre este caso o sabés de algún animal que esté atravesando una situación de abandono o maltrato, comunicate con «Patitas al Rescate» a través de su cuenta de Instagram (@patitasalrescate.ok)
Denunciar también es cuidar. Porque ellos no pueden pedir ayuda. Nos necesitan a nosotros.









