Hoy Santiago Temple cumple 138 años y cuando un pueblo cumple años, ¿qué es lo que realmente estamos celebrando?
Celebramos una fundación, sí. Pero también celebramos mucho más.
Celebramos a aquellos primeros hombres y mujeres que alguna vez llegaron hasta este lugar y decidieron quedarse. A quienes imaginaron que aquí podía construirse una vida, una familia, un hogar y una comunidad. Celebramos a quienes se animaron a pensar un pueblo donde todavía no existía, a diseñarlo, soñarlo y proyectarlo para las generaciones que vendrían.

Celebrar el camino recorrido
Cumplir años también es mirar el camino transitado. Es recordar cuánto cambió Santiago Temple a lo largo del tiempo, pero también reconocer todo aquello que permaneció y que forma parte de nuestra identidad.
Están nuestras instituciones, las escuelas, el club, los comercios, las plazas, los espacios de encuentro y cada uno de esos lugares que fueron adquiriendo un significado especial para quienes vivimos aquí. Pero un pueblo no está hecho solamente de edificios, un pueblo está hecho de personas.
De quienes abrieron por primera vez las puertas de un comercio y de quienes todavía hoy levantan sus persianas cada mañana. De docentes que dejaron una huella en generaciones de estudiantes. De quienes pasaron por nuestros clubes, de quienes participaron en nuestras instituciones y de quienes, desde distintos espacios, aportaron su tiempo y su esfuerzo para que la comunidad creciera.
Está hecho de los niños que juegan en nuestras plazas, de los jóvenes que imaginan su futuro, de los adultos que trabajan todos los días y de los mayores que guardan en su memoria historias que muchas veces no aparecen en ningún libro.

Una historia que continúa escribiéndose
Hay algo especial en pertenecer a un pueblo. Todos, de alguna manera, formamos parte de una historia que comenzó mucho antes de nosotros y que continuará después.
Cada familia tiene sus propios recuerdos. Una casa, una esquina, una escuela, una plaza, una fiesta, un partido, una celebración, un encuentro. Pequeñas historias personales que, juntas, terminan formando una historia colectiva.
Por eso, cuando Santiago Temple cumple 138 años, también celebramos a quienes fueron parte de nuestra vida cotidiana y a quienes hoy siguen construyendo el presente.
Celebramos a nuestros vecinos, a nuestros amigos, a nuestras familias y a quienes eligieron este lugar para vivir, celebramos a quienes nacieron aquí y a quienes llegaron desde otros lugares y encontraron en Santiago Temple un nuevo hogar.

Un pueblo se construye todos los días
Cumplir años también puede ser una oportunidad para pensar en el pueblo que queremos dejar a quienes vienen detrás, así como los primeros pobladores soñaron un lugar para las futuras generaciones, hoy la responsabilidad de continuar esa construcción es nuestra.
Porque la historia de Santiago Temple no terminó en aquel momento fundacional. Se sigue escribiendo todos los días, en cada institución, en cada emprendimiento, en cada escuela, en cada encuentro comunitario y en cada vecino que aporta, desde su lugar, para que este pueblo siga creciendo.
Y dentro de muchos años, seguramente serán las nuevas generaciones quienes miren hacia atrás y recuerden este tiempo como parte de la historia que les tocó vivir.
138 años de Santiago Temple
Desde Santiago Temple Informa, como medio de comunicación de nuestra comunidad, queremos detenernos hoy para celebrar.
Celebrar la historia que nos precede, celebrar lo que construimos, celebrar lo que somos.
Pero, sobre todo, celebrar a quienes hacen que Santiago Temple sea mucho más que un punto en un mapa. A cada vecino que fue y es parte de nuestra historia. A quienes estuvieron, a quienes están y a quienes vendrán. Porque los pueblos no cumplen años solamente por el paso del tiempo.
Los pueblos cumplen años porque hay personas que los habitan, los sueñan, los construyen y los sienten como propios.
Hoy Santiago Temple cumple 138 años, ynosotros celebramos ser parte de esta historia.
Feliz cumpleaños, Santiago Temple.
Por lo que fuimos, por lo que somos y por todo lo que todavía nos queda por construir y vivir en comunidad.









