Murió el Negro Rada

El músico, percusionista, compositor y actor uruguayo falleció este miércoles a los 83 años. Ícono del candombe y figura fundamental de la cultura del Río de la Plata, dejó una obra que tendió puentes entre Uruguay y Argentina y atravesó generaciones.

Rubén “El Negro” Rada murió este miércoles a los 83 años, según comunicó su familia a través de las redes sociales. El artista uruguayo permanecía internado desde hacía más de un mes a raíz de una neumonía bilateral.

Con su partida se despide una de las figuras más reconocibles y queridas de la música rioplatense. Cantante, percusionista, compositor, actor y conductor, Rada construyó a lo largo de décadas una trayectoria que excedió cualquier etiqueta: el candombe fue su raíz, pero su música dialogó con el rock, el jazz, la música brasileña y el pop.

Su obra logró algo que pocos artistas consiguen: convertir una identidad profundamente uruguaya en un lenguaje capaz de cruzar fronteras y generaciones.

De las comparsas de Montevideo a los grandes escenarios

Los primeros pasos de Rada estuvieron ligados al carnaval y al candombe de Montevideo. Desde niño integró la comparsa Morenada y, durante su adolescencia, transitó también por una murga y por la orquesta Cubanacán de Pedro Ferreira, a quien reconocería posteriormente como una de sus grandes referencias musicales.

Aquellas primeras experiencias marcaron el camino de un artista que haría de la percusión y de los ritmos afro-rioplatenses una parte esencial de su identidad.

Con el paso de los años, Rada llevó esa tradición hacia nuevos territorios musicales y se convirtió en una figura fundamental para la difusión del candombe más allá de Uruguay.

Un artista que nunca entró en una sola categoría

La música fue el centro de su carrera, pero no su único escenario. Rada también desarrolló una extensa trayectoria en televisión, radio, teatro y cine.

Su faceta actoral llegó incluso al público argentino a través de distintas producciones, entre ellas su participación en Gasoleros, donde también dejó su particular sello.

Esa capacidad para moverse entre diferentes expresiones artísticas contribuyó a convertirlo en una figura de la cultura popular rioplatense, reconocible tanto por su música como por su humor, su espontaneidad y su enorme personalidad.

Un puente entre Uruguay y Argentina

La historia artística de Rada también está profundamente vinculada con Argentina. Sus canciones, sus presentaciones y sus colaboraciones lo acercaron durante décadas al público de nuestro país.

En ese recorrido compartió música y escenarios con numerosos artistas argentinos. Entre ellos estuvo Divididos, banda con la que colaboró en distintas oportunidades y junto a cuyos integrantes compartió la pasión por una música que no entiende demasiado de fronteras.

Tras conocerse su fallecimiento, desde la cuenta oficial de la banda liderada por Ricardo Mollo y Diego Arnedo lo despidieron con un breve pero sentido mensaje:

“Dejaste tanto que vas a estar siempre… ¡y no te olvides los tambores!”

Una frase que resume, de alguna manera, la huella que Rada dejó en quienes compartieron con él la música.

La despedida de los artistas

La noticia generó una inmediata conmoción en Uruguay y Argentina. Colegas, músicos y artistas de distintas generaciones utilizaron las redes sociales para recordar al “Negro” y destacar su enorme aporte a la cultura rioplatense.

Natalia Oreiro, también uruguaya y cercana al artista, escribió:

“Fuiste, sos y serás lo más grande del Uruguay, como artista, como persona y como amigo.”

La actriz y cantante lo recordó además como una persona “inteligente, cálida, generosa y ocurrente” y aseguró que su presencia permanecerá en las canciones y en los lugares que marcaron su trayectoria.

Los homenajes se multiplicaron a ambos lados del Río de la Plata, reflejando la dimensión de una figura que durante décadas formó parte de la banda sonora de varias generaciones.

El legado de El Negro Rada

La importancia de Rada no se mide solamente en discos, canciones o escenarios. Su verdadero legado está también en haber contribuido a que el candombe y la música afro-rioplatense ocuparan un lugar cada vez más visible dentro de la música popular.

Fue un creador capaz de experimentar sin perder sus raíces, de incorporar nuevos sonidos sin abandonar una identidad propia y de acercar tradiciones musicales a públicos que quizás nunca antes habían tenido contacto con ellas.

Con su muerte, la música rioplatense pierde a uno de sus grandes creadores.

Pero hay artistas cuya partida no significa necesariamente ausencia.

Quedan las canciones.
Quedan los tambores.
Queda el candombe.
Queda el humor.
Queda esa manera tan particular de hacer música y de habitar la cultura.

Y quedan, también, generaciones de músicos que encontraron en él una inspiración.

Porque cuando un artista consigue dejar tanto, como dijo Divididos, es difícil pensar que alguna vez se vaya del todo.

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