A veces, la merienda se resuelve con lo que hay a mano. Otras, dan ganas de encender el horno y preparar algo para cuando vuelve la familia, llega una visita o termina la jornada. Una pasta frola de membrillo puede ser ese pequeño plan de la tarde, sin esperar al fin de semana.
Para quienes tengan ganas de cocinar, elegimos una receta con masa de vainilla y el clásico enrejado. Conviene hacerse un rato: la preparación necesita descanso en la heladera antes de ir al horno.

Ingredientes
Para la masa:
- 400 g de harina leudante.
- 200 g de manteca.
- 200 g de azúcar.
- 1 huevo y 1 yema.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- 1 cucharadita de sal.
Para el relleno y la terminación:
- 500 g de dulce de membrillo.
- 1 cucharada de oporto.
- 1 huevo para pincelar.
Aquí el paso a paso
- Batir la manteca blanda con el azúcar. Agregar la vainilla, el huevo y la yema.
- Incorporar harina y sal con espátula, sin amasar. Cubrir y llevar a la heladera 30 minutos.
- Ablandar el membrillo con el oporto a baño María.
- Separar masa para las tiras. Estirar el resto sobre una tartera enmantecada, cubriendo base y bordes.
- Agregar el relleno y disponer las tiras cruzadas.
- Pincelar con huevo y hornear a temperatura media unos 40 minutos.

Hacerle un lugar a la merienda
Mientras la pasta frola está en el horno, se puede ir despejando un rincón de la mesa. Después, cada uno elegirá su compañía: mate, café con leche o té.
No hace falta que las tiras queden iguales ni sacar la vajilla de las ocasiones especiales. La propuesta es sencilla: preparar algo con las propias manos y sentarse un rato a disfrutarlo, aunque todavía queden cosas por hacer.









